miércoles, 23 de marzo de 2016

poemas





¿Y si la paz es escuchar una canción, con los audífonos puestos, mientras contemplas la lluvia tras la ventana y mientras piensas en un montón de cosas a la vez? Quizá la paz no sea otra cosa que hacernos un rincón en mitad de una catástrofe, y sentirnos seguros ahí. La paz está en todas partes, todo es cuestión de saber mirar. Claro que también están las cosas malas, que a veces impiden que nos fijemos en todo aquello que merece la pena conocer, pero creo que dejarnos llevar por esa idea es un pretexto muy bajo. Debemos abrir la mente, siempre. Abrirnos como el cielo después de la lluvia. Y ver la sonrisa de los niños, los detalles de un chico cuando se esmera por sorprender a una chica, el amor de un padre, las caricias de una madre. Yo creo que si hablamos de amor no sólo debemos referirnos a un ámbito de pareja; el amor también está entre los amigos, cuando pese a todo permanecen juntos y aprende a cumplir promesas. El amor está en una mascota, cuando espera a que llegues de fuera para hacerte cariños. El amor está en nosotros, y en todo aquello que Dios nos permite sentir, que es más de lo que esperamos. La paz, a fin de cuentas, es encontrar en lo que nos gusta el modo de cambiar el mundo.